miércoles, 14 de mayo de 2008

NIÑOS INDIGO





Los seguidores de la Nueva Era sugieren que “los niños índigo” poseen características tales como una mayor intuición, espontaneidad, rechazo a una moralidad estricta y una gran imaginación, añadiéndose también ciertos dones paranormales, o poderes sobrenaturales como la telequinesis, la clarividencia o la capacidad de sanación. Asimismo se invoca que estos niños poseen un fuerte sentimiento de que deben hacer una diferencia significativa en el mundo y se encuentran lógicamente inclinados a temas relacionados con la espiritualidad, el ocultismo y el esoterismo.




Otros mantienen que los niños índigo son generalmente catalogados con los diagnósticos psiquiátricos de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o incluso autismo y que se vuelven antisociales cuando no se encuentran junto con otros niños índigo.




Algunos escépticos opinan que esta suerte de "superioridad" atribuida a los niños índigo es nociva para el desarrollo de los infantes hiperactivos, cuya necesidad más urgente es aprender a convivir con los demás, así como de obtener atención y apoyo parentales.




Ciertos patrones de comportamiento más comunes:

Vienen a este mundo con un sentimiento de realeza (y frecuentemente se comportan de ese modo).




Tienen la sensación de "merecer estar aquí" y se sorprenden cuando otros no comparten eso.




La autoestima no es para los niños índigo un gran tema de preocupación. Con frecuencia les dicen a sus padres "quiénes son ellos".




Tienen dificultad en aceptar una autoridad absoluta sin ninguna explicación y sin alternativa.




No harán ciertas cosas; por ejemplo: esperar en una fila es muy difícil para ellos.




Se frustran con sistemas rituales que no requieren pensamiento creativo.




Con frecuencia ellos encuentran mejores formas de hacer las cosas, tanto en casa como en la escuela, lo que los hace parecer rebeldes, inconformes con cualquier sistema.




Parecen antisociales a menos que se encuentren entre niños de su misma clase. Si no hay otros con un nivel de consciencia similar, a menudo se tornan introvertidos, sintiendo que ningún ser humano los entiende. La escuela a menudo es muy difícil para ellos desde el punto de vista social.
Ellos no son tímidos a la hora de expresarle a usted lo que necesitan. No responderán a la disciplina de "culpa" ("espera que tu padre llegue a casa y se entere de lo que has hecho").





Características para aparentemente identificar a los Niños Indigo:

Tiene gran sensibilidad




Tiene energía en exceso




Se distrae fácilmente o tiene bajo poder de concentración.




Necesita adultos emocionalmente estables y seguros a su alrededor




Se resiste a la autoridad si ésta no está democráticamente orientada




Prefiere otras formas de aprendizaje –para la lectura y las matemáticas en particular.




Puede frustrarse fácilmente porque tiene grandes ideas pero pocos recursos o personas dispuestas a ayudarle a realizarlas




Aprende a un nivel exploratorio, y se resiste a memorizar mecánicamente o a ser un mero oyente.




No dura mucho tiempo sentado a menos que esté absorto en un tema de su interés.




Es muy compasivo y tiene muchos miedos, tales como a la muerte y a la pérdida de sus seres queridos.




Si experimenta fracasos o decepción a edad muy temprana, puede desistir y desarrollar un bloqueo permanente.




NIÑOS INDIGO ¿REALIDAD O FICCIÓN?




Recientemente ha surgido un concepto creado por parasicólogos y aprovechado por escritores de novelas, una especie de pensamiento misterioso que atribuye a estos niños la categoría de nueva raza superior, “con un alto potencial intelectual y una nueva conciencia interna” destinada ni más ni menos que a salvar el mundo “rompiendo los antiguos esquemas sociales que atan a la humanidad para lograr mediante su transformación abolir la infelicidad en la Tierra”, o entrar a una era dorada.




Contra toda sensatez, esta idea está despertando entusiasmo en ciertos círculos de la psicopedagogía. Grupos cada vez mayores de educadores y sicólogos infantiles han aceptado este tipo de ideas, sin sentarse a analizar si se trata de un fenómeno científicamente comprobable, de una nueva creencia dentro del mundo de lo paranormal y espiritual, o si simplemente es un negocio más, basado en la necesidad de creer que somos especiales y en la explotación del orgullo de los padres para con sus hijos.