martes, 4 de noviembre de 2008

Bobby, el fiel amigo de su amo


Bobby pertenecía a John Gray, un vigilante de noche de la policía de la ciudad de Edimburgo. Por una duración aproximada de dos años eran inseparables. El 15 de febrero de 1858, John murió de tuberculosis. Lo enterraron en el cementerio “Greyfriars Kirkyard”, el cementerio que rodea la iglesia de Greyfriars en el casco viejo de Edimburgo. Dicen que Bobby sobrevivió catorce años a John, y que paso el resto de su vida sentado encima de la tumba de su amo. Otra historia mas verosímil cuenta que pasaba mucho tiempo encima de la tumba, pero que se alejaba a la hora de la comida a un restaurante cercano al cementerio, y que pasaba los rudos inviernos en las casas cercanas al camposanto.

En 1867, las autoridades declararon que tenían que dormir al canino sin dueño, Lord Provost de Edimburgo, Sir William Chambers (director de la Sociedad Escocesa para la Prevención de la Crueldad a los Animales), pagó una renovación de la licencia de Bobby, convirtiéndole en la responsabilidad del Ayuntamiento de Edimburgo.

Bobby murió en 1872 pero no podía ser enterrado dentro del camposanto. Lo enterraron justo a lado de la puerta de Greyfriars Kirkyard, no lejos de la tumba de John Gray.

La estatua esta situada a la izquierda de Candlemaker Row, a la derecha del puente de Gorge IV.